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La Torre de Televisión de Berlín, estructura de acceso público más alta de Europa

Desde casi cualquier punto de Berlín, una esfera plateada parece vigilar la ciudad desde las alturas y hoy recibe a miles de visitantes atraídos por sus vistas panorámicas y su singular restaurante

Katherine Menjivar
7 Ago 2026
6 min de lectura
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La Torre de Televisión de Berlín, estructura de acceso público más alta de Europa

La torre de televisión de Berlín

/ Ana Serrano

Ubicada en la famosa plaza Alexanderplatz, en el distrito central de Mitte, la Torre de Televisión de Berlín (Berliner Fernsehturm) es uno de los símbolos más reconocibles de la capital alemana. Con una altura de 368 metros, se destaca por ser la estructura de acceso público más alta de Europa y de Alemania. Sus coordenadas geográficas exactas son 52°31′15″N y 13°24′34″E. La torre fue construida entre 1965 y 1969 por la República Democrática Alemana (RDA) y se inauguró el 3 de octubre de 1969. Su construcción respondió a dos objetivos fundamentales. El primero era mejorar la red de radiodifusión de Berlín Oriental, cuyas instalaciones resultaban insuficientes.

Al mismo tiempo, la torre debía convertirse en un símbolo político capaz de exhibir el progreso tecnológico y la fortaleza del bloque socialista frente a la Alemania Occidental. Inicialmente, el proyecto había sido planificado fuera de la ciudad durante la década de 1950, pero finalmente se decidió trasladarlo al centro de Berlín debido a las interferencias que podía causar en las rutas aéreas del aeropuerto. El líder de la RDA, Walter Ulbricht, impulsó personalmente su construcción como muestra del poder técnico del sistema comunista. La enorme esfera metálica que corona la torre es, sin duda, su rasgo más reconocible. Su diseño se inspiró en el satélite soviético Sputnik, considerado uno de los grandes hitos de la carrera espacial de la Unión Soviética.

A pesar de haber sido promovida por un régimen oficialmente ateo, la torre dio origen a una de las anécdotas más famosas de Berlín. Cuando el sol se refleja sobre la esfera de acero inoxidable, se proyecta la silueta de una gran cruz luminosa. Este fenómeno óptico fue bautizado por los berlineses y por la prensa occidental como “La venganza del Papa”, convirtiéndose en una curiosidad histórica inseparable del monumento. Tras la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, la torre pasó a manos de Deutsche Telekom. En 1997 alcanzó su altura actual de 368 metros y dejó atrás su papel propagandístico para convertirse en uno de los principales símbolos de la ciudad moderna. Décadas después de su construcción, la torre ha pasado de ser un símbolo político a convertirse en una imagen inseparable de la capital alemana.

El mirador De la Torre con vista de toda la ciudad / Revista Mundo Real

La experiencia más buscada por los visitantes comienza a 203 metros de altura, en la plataforma de observación. Desde allí, los visitantes disfrutan de una vista panorámica de 360 grados gracias a una amplia galería circular acristalada que permite contemplar toda la ciudad. El mirador cuenta con telescopios de monedas y paneles informativos que ayudan a identificar algunos de los monumentos más importantes de Berlín, como el Reichstag, la Catedral de Berlín y la Puerta de Brandeburgo.

En este mismo nivel se encuentra el Bar 203, considerado el bar más alto de la ciudad, donde los visitantes pueden disfrutar de bebidas y aperitivos mientras contemplan el paisaje berlinés. La torre también alberga Berlin’s Odyssey, una experiencia interactiva de realidad virtual que permite realizar un recorrido inmersivo por la construcción de la estructura y conocer mejor su historia. No se trata de un museo, sino de una propuesta tecnológica diseñada para complementar la visita.

El acceso a las plantas superiores se realiza mediante dos ascensores de alta velocidad ubicados en el eje central de hormigón. Estos elevadores transportan a los visitantes desde la base hasta la esfera en apenas 40 segundos. Por encima de las zonas turísticas, a partir de los 216 metros de altura, se encuentran las instalaciones técnicas y los sistemas de transmisión utilizados por más de 150 antenas de radio y televisión. Estas áreas permanecen cerradas al público.

La Torre de Televisión abre diariamente de 9 de la mañana a 11 de la noche. Los meses con mayor afluencia turística son mayo y junio, gracias a su clima agradable; julio y agosto, cuando Berlín recibe el mayor número de visitantes por sus festivales y largos días de verano; septiembre y octubre, coincidiendo con eventos como el Maratón de Berlín y el Festival de las Luces; y diciembre, cuando los tradicionales mercados navideños atraen a miles de turistas.

El restaurante giratorio Sphere, el mas exclusivo / Revista Mundo Real

A 207 metros de altura se encuentra el restaurante giratorio Sphere, uno de los espacios más exclusivos de la torre. Situado un nivel por encima del mirador, realiza una rotación completa sobre su propio eje aproximadamente cada 30 minutos, permitiendo a los comensales disfrutar de diferentes panorámicas de Berlín durante la comida o la cena. Una curiosidad técnica poco conocida es que, por razones de seguridad contra incendios, la cocina principal no se encuentra en la esfera, sino en la planta baja. Los platos son preparados allí y enviados hasta el restaurante mediante un montacargas de alta velocidad especialmente diseñado para esta función.

La propuesta gastronómica ha sido diseñada con la colaboración del reconocido chef alemán Tim Raue, galardonado con dos estrellas Michelin en su restaurante independiente de Berlín. Aunque Sphere no posee estrellas Michelin propias, su menú se inspira en la cocina tradicional berlinesa y de la región de Brandeburgo, reinterpretada con un enfoque contemporáneo y presentada con el estilo refinado característico de Tim Raue. Más de medio siglo después de su inauguración, la Torre de Televisión sigue dominando el horizonte berlinés. Su historia ligada a la Guerra Fría, las vistas que ofrece sobre la ciudad y la posibilidad de comer en un restaurante giratorio hacen que continúe siendo una de las experiencias más singulares de Berlín.

Entre los platos más representativos destacan:

Königsberger Klopse: Tradicionales albóndigas de ternera servidas con una cremosa salsa de alcaparras, acompañadas de puré de patatas y remolacha.

Berliner Schnitzel: Filete de cerdo empanado y finamente machacado, acompañado de salsa de crema de champiñones y pasta artesanal tipo spaetzle.

Soljanka: Sopa agridulce elaborada con embutidos y crema agria, muy popular durante la época de Berlín Oriental.

Blood Sausage (Morcilla): servida con puré de patatas, cebollas, jugo de mejorana y una moderna compota de manzana con tabasco verde.

Currywurst: La emblemática salchicha alemana con salsa de kétchup especiada con curry, presentada con el estilo refinado característico de Tim Raue.

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