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Palacio Real: La elegancia de la historia en el corazón de Madrid
Este monumento visitado por 1,5 millones de personas cada año es una de las pocas residencias de jefes de Estado abiertas al público
Una imagen del interior del Palacio Real.
/ Erick MenjivarMadrid es una de las capitales mundiales más interesantes para el turista, una ciudad en la que convergen el peso de la historia en forma de bellos monumentos, museos de una importancia artística y cultural excepcional, una vida en las calles envidiable y un carácter acogedor unánimemente destacado por sus visitantes. Entre sus bellos monumentos destaca la sobria elegancia del Palacio Real, que rezuma historia por todos sus poros y se convierte para la mayoría de turistas en uno de los puntos que genera más fotografías de postal.
Cabe destacar que el Palacio Real es una de los pocas residencias oficiales de jefes de Estado que está abierta al público, por lo que es uno de los lugares más recomendables para visitar en la capital de España, como bien saben los 1,5 millones de personas que cada año descubren sus rincones, sus obras de arte y unos tesoros únicos en el mundo, En este sentido, este monumento de más de 135.000 metros cuadrados, que ha sido testigo de siglos de la historia de España, continúa siendo residencia oficial del Rey, que lo utiliza para algunos actos oficiales de especial importancia como la tradicional recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en España o cenas de gala para mandatarios de países extranjeros.
Además, el Palacio Real fue la sede de la histórica Conferencia de Paz de Madrid de 1991, en la cual representantes de Israel, Palestina, Siria, Líbano y otros países se sentaron a negociar para buscar la paz en el Medio Oriente. Además, este importante monumento acogió en junio de 2022 una cena en honor los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en el Comedor de Gala, así como una cena de gala en el contexto de la Cumbre de la OTAN celebrada en la capital de España en 1997.
Construido en el siglo XVIII por orden del rey Felipe V de España, el palacio se erige sobre el antiguo Alcázar de Madrid, destruido por un incendio en 1734. Su diseño, inspirado en el estilo barroco italiano, fue obra de arquitectos como Filippo Juvarra y Giovanni Battista Sacchetti, quienes concibieron un edificio majestuoso que refleja el poder de la monarquía borbónica.
Con más de 3.000 habitaciones, el palacio alberga valiosas colecciones artísticas, incluyendo obras de pintores tan importantes como Francisco de Goya y Diego Velázquez. Sus salones destacan por la riqueza decorativa, con frescos, tapices y mobiliario histórico que transportan a los visitantes a épocas pasadas.
Todo el Palacio constituye una joya arquitectónica, pero algunos espacios son auténticos tesoros que por ellos mismos merecerían una visita. Es el caso del cuarto del rey Carlos III, que abarca los aposentos del Rey Ilustrado y uno de los más importantes para la ciudad de Madrid, y que conserva toda la decoración dirigida por Sabatini, uniforme en toda la planta principal.
El Salón del Trono y la Cámara llamada de Gasparini constituyen los conjuntos más representativos del gusto de Carlos III, apegado al estilo rococó en su versión italiana más exuberante. A Carlos IV se deben importantes conjuntos neoclásicos y piezas de mobiliario francés y a Fernando VII, la apabullante colección de arañas francesas en bronce y cristal. La última renovación decorativa a la que responde el estado histórico actual de la decoración se debe a Alfonso XII en 1879.
Paralelamente, a lo largo de la fachada de Oriente se extienden los aposentos de Carlos IV y María Luisa, donde han habitado los sucesivos soberanos hasta el año 1931. La Real Armería, la más importante colección europea junto con la de Viena, ambas debidas a los Habsburgo, fue instalada junto al Alcázar por Felipe II y transferida al pabellón actual en 1891. Sin duda es uno de los espacios más visitados por los turistas, que se pierden durante horas en sus salas llenas de armas de todas las clases.
Finalmente, resultan de una belleza excepcional los jardines del Campo del Moro, el Parque adyacente al palacio, creado por Felipe II cuando terminó el Alcázar e instaló la Corte en Madrid. Durante la construcción del Palacio Real en el siglo XVIII se idearon varios proyectos para sus jardines. José Napoleón mostró especial atención por este parque y encargó a Juan de Villanueva ordenar el jardín con paseos arbolados y unirlo a la Casa de Campo mediante un túnel y un puente, este realizado ya por Isidro González Velázquez en el reinado Fernando VII.
Muy descuidado durante el Sexenio revolucionario, la reina regente María Cristina de Habsburgo encargó a Ramón Oliva una reforma de tipo paisajista con paseos de trazado curvo que, ligeramente modificada tras la Guerra Civil, constituye el actual jardín histórico, uno de los rincones más especiales de la ciudad de Madrid y el lugar ideal para finalizar la visita al Palacio, a la sombra de los árboles y descansando en la terraza.
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